Francisco Alcaide Hernández

Saturday, April 01, 2006

Cuestión de talento

Publicado en Cinco Días, 1 diciembre 2003

Hay gente con talento que fracasa; y hay gente con menores dotes que acaba alcanzando cimas razonables. ¿La diferencia? La capacidad de trabajo y el afán de superación. Con la “exclusividad” del talento no se llega a ningún lado; con voluntad, cualquier meta es realizable.

La película El Buscavidas, es un buen ejemplo. Eddie Fast Felson -“Relámpago”- (Paul Newman), es un famoso billarista americano dotado de gran talento con el taco. A pesar de todo, es derrotado por el “Gordo de Minnesota” (Jackie Gleason). Eddie, sin embargo, no encuentra explicación: “Si tengo talento ¿qué me hizo perder?”. La respuesta de su manager no se hace esperar: “¿Crees que se puede jugar fuerte al billar o al póker durante 48 horas sólo con talento? ¿Crees que el Gordo de Minnesota tiene fama de ser el mejor por su talento? (…). El Gordo de Minnesota tiene más temperamento en un dedo que tú en todo el cuerpo”.

Robert de Niro (Lorenzo) en Una Historia del Bronx, aconseja de forma parecida a su hijo Calogero (Francis Capra): “puedes llegar a ser lo que quieras. Recuerda, no hay cosa más triste en la vida que el talento malgastado. Ya puedes tener todo el talento del mundo que si no haces lo que debes no consigues nada; pero si haces lo que debes, seguro que te ocurren cosas buenas”.

La tenacidad es la esencia de la grandeza. Si a eso se le añade el talento, entonces aparece el genio. Y genios, hay pocos. Los “galácticos” –como coloquialmente se denomina a los jugadores más representativos de la plantilla del Real Madrid– son futbolistas dotados de unas cualidades extraordinarias, pero, ante todo, son jugadores que han sabido hacer del esfuerzo y la entrega, su arma más valiosa (aunque a muchos no les parezca así). Detrás de cualquier historia de éxito hay mucha reciedumbre y sacrificio.

El resto, el común de los mortales, sin embargo, nos tenemos que conformar con dar lo mejor de nosotros mismos, que no es poco. Raúl, el 7 blanco, es quizá el mejor ejemplo. No es un tipo talentoso. Su fuerte no es la potencia –como Ronaldo- ni la técnica –como Zidane-, ni el tiro –como Beckham–, ni el pase –como Figo–. Su mayor fortaleza es su carácter. “Sólo me doy un 10 en ganas de ganar”, resumía en cierta ocasión. Y en eso, no le supera nadie. Con ganas de conseguir cosas grandes y voluntad de hierro, el éxito está asegurado. “La constancia –afirmaba Honore Balzac– es el fondo de la virtud”. El talento, para los genios.

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