Francisco Alcaide Hernández

Thursday, May 11, 2006

Florentino y el talento

Francisco Alcaide, Socio-Director de Football & Sport Consulting
Publicado en Expansión & Empleo y El Mundo, 4 y 5 marzo 2006

Hace unos meses, en una rueda de prensa en Bilbao, el presidente del Real Madrid era preguntado acerca de si era más difícil gestionar un club como el Real Madrid o una empresa como ACS. El máximo mandatario merengue argumentaba que, a pesar de que la constructora contaba con cien mil empleados, los veinticinco jugadores de la plantilla le daban muchos más quebraderos de cabeza.

El pensador Javier Fernández Aguado ha dicho en más de una ocasión que “el talentoso suele ser una persona con peculiaridades, porque está relativamente unido a la genialidad y la locura. Por lo que gobernar mediocres es más sencillo que dirigir talentos, pero la empresa debe contar con personas particularmente preparadas que en muchas ocasiones son las más difíciles de dirigir”.

¿Será esto lo que le ha ocurrido al Real Madrid? Probablemente. “No ha habido precedente en el mundo de una plantilla en la que se ha acumulado tanto talento junto. ¿Quién puede con ello? Es difícil una persona capaz de administrar tanto talento”. Son palabras de Florentino Pérez hace unos días.

El fútbol es el único sector que se comporta como una “pirámide invertida”, o con palabras de Jorge Valdano cuando era Director General Deportivo, “el presidente, que manda sobre todos, no gana nada. Yo, que estoy por debajo de él, gano mucho. El entrenador, que está por debajo de mí, gana el doble que yo. Y los jugadores que están por debajo del entrenador, ganan el doble que el entrenador”. Ello sitúa a los jugadores en una posición privilegiada con un elevado “poder” fáctico que no es nada fácil de administrar. También el portugués Carlos Queiroz nos advirtió sobre esta cuestión durante su estancia en el club blanco: “el fútbol es como una rosaleda donde están las rosas más hermosas, pero nadie puede coger una sin pincharse”.

Pero que esta situación sea particularmente compleja no implica que deba renunciarse a su gestión. El ex presidente blanco insistió sobre este problema en su última comparecencia ante los medios el pasado lunes. Cuando le preguntaban los periodistas si el excesivo número de “galácticos” fichados podría haber sido contraproducente, Florentino Pérez manifestaba que “no se trata de renunciar al talento, sino de saber administrarlo”, cosa que él admitía no haber sido capaz: “Nosotros hemos hecho una plantilla de grandes jugadores, pero creo que algunos están confundidos. A lo mejor yo he participado en su confusión. Y como lo creo, puede que la mejor manera sea que otro les transmita lo que yo no he sido capaz”. Y añadía: “Es normal que algunos jugadores se confundan, que crean que tienen el puesto asegurado. Quizás por el exceso de triunfos o por una mala asimilación de mis mensajes, algunos se han confundido y yo no he sabido desconfunfirles, sino maleducarles”.

El talento ha sido definido por el profesor de la Universidad de Michigan, Dave Ulrich, como el producto de “competencias” por “compromiso”, donde esta última variable actúa como factor multiplicador que impulsa o restringe los éxitos. Las “competencias” son los conocimientos, habilidades y experiencias que permiten hacer una tarea; el “compromiso” —el cariño y la pasión en la causa—, lo que permite hacerlo excelentemente.

Nadie pone en duda que los jugadores del Real Madrid reúnen y cuentan con las “competencias” —seguro que mejor que el resto— para rendir con excelencia, pero su “compromiso”, el verdadero elemento diferencial, ha quedado en entredicho. Y es que cuando uno lo tiene todo resuelto de antemano, con independencia de que lo haga bien o mal, ¿qué margen queda para el compromiso?

Camino del tercer año sin títulos, la estructura de costes salariales, sin embargo, se mantiene fija —por encima de los cien millones de euros— lo cual no parece muy razonable.

¿Por dónde pueden ir los tiros para reconducir la situación actual de la entidad blanca? ¿Será la solución un nuevo paradigma de retribución donde se vincule eficaz y rigurosamente la “retribución” de los futbolistas a su “desempeño”?

Creemos que una de las soluciones (entre otras) radica aquí: un Modelo de Retribución con un significativo componente “variable” (un alto directivo recibe entre un 30-40% de su retribución en función de resultados) que vincule salario a rendimiento y que sirva al mismo tiempo como instrumento motivador que incentive a un mayor compromiso. Si se gana, ganan todos, club y jugadores; si se pierde, también pierden todos y no sólo el primero. Ello llevaría, con toda seguridad, a que cada futbolista se ajustase los machos y diese lo mejor de sí mismo al saber que de no ser así sus percepciones salariales serán, lógicamente, rebajadas en su justa medida.

Dos personalidades de prestigio como Florentino Pérez y José Antonio Camacho han claudicado al “poder” fáctico del vestuario. El que venga tampoco lo tendrá fácil. La pirámide invertida de este sector hace que los futbolistas sean como rosas que cuando uno intenta tocarlas sea imposible no pincharse. ¿Habrá que modificar la pirámide?

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